lunes, 12 de julio de 2010

9 PM

Al mirarte, la poesía se me queda entre las manos. Aspiro tu huella, me detengo ante el brillo de tu piel, te acaricio. De lejos o de cerca parecieras más alto, más fuerte.
Es el esplendor de contemplar la curvatura de tus hombros, la redondez de tu nuca, la fuerza de tus muslos, el atardecer de tu espalda.
Por las noches, como un felino habitas el mar de mi corazón.

2 comentarios:

  1. me encanta la imagen del atardecer de tu espalda... en cuanto al final...el primer golpe que me quedó fue el de un felino ahogándose en altamar...no sé si tal resguño fue a propósito pero creo que le quita toda la intanción erótica a tus letras...por otro lado...tu ritmo fascina...

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